dimecres, 11 de gener del 2012

El Manobol, por Jorge M. Gallart Pardo

ANTECEDENTES.

El Manobol es un juego deportivo o deporte que solo conocemos en un territorio muy pequeño: el Colegio Público “Blasco Ibáñez” de Beniparrell, población localizada entre los municipios de Silla y Albal, situados al sur de la ciudad de Valencia.

Este juego fue creado por el maestro de EF del colegio a partir de una idea que le venía rondando la cabeza desde hacía algún tiempo. Estamos hablando de los años noventa.

Los deportes clásicos (Fútbol, Baloncesto, Voleibol, Balonmano, etc) que suelen conocer nuestros alumnos más o menos bien, incluso los más pequeños, no son muchas veces buenos recursos para un maestro de Primaria. Son motivadores al principio como propuesta, por el reto que implican y por su popularidad, pero desilusionan al poco tiempo por que discriminan a los menos hábiles. Realmente no fueron pensados como herramientas educativas.

La idea consistía en crear una síntesis divertida, con contenidos educativos, de lo “bueno”, desde el punto de vista de un modesto docente, de otros deportes.

Elaboramos -el plural es de cortesía- una especie de monstruo de Frankenstein de los deportes, asegurándonos la diversión con la inclusión de aspectos reglamentarios y técnicos probados, descartando de entrada lo que puede dificultar la práctica del juego con niños a corto plazo; limitando la posibilidad de lucimiento o juego individualista para que todos pudieran jugar sin poseer grandes cualidades; facilitando la consecución de objetivos, la fluidez, la adquisición de técnicas básicas, etc.

Para todo ello se echa mano de la experiencia probada.

Y con un poquito de una cosa y otro poquito de otra puedes crear una cosa nueva, pero le faltará... el punto de lo original.

Pues bien, ese alma surgió tras varios cursos, tres o cuatro años quizá, durante los cuales se propuso el juego a nuestros alumnos, en forma de unidad didáctica desarrollada con una temporalización quincenal y en todos los niveles educativos, haciendo simultáneamente un trabajo de adaptación continua de las reglas originales a las necesidades que solicitaba la práctica, modificando todo tipo de aspectos -materiales, técnicos, reglamentarios- desde la observación de las conductas, y aceptando mejoras o propuestas hechas por el propio alumnado, hasta llegar a lo que en el año 2001 los alumnos y alumnas del CEIP Blasco Ibáñez de Beniparrell consideraron su juego favorito, a la vez que su pequeño patrimonio: el Manobol.

¿Pueden imaginar un patio, en un colegio, a la hora del recreo -que es cuando los niños juegan a lo que les place- donde no se practique el Fútbol?

Pues esto ocurrió durante el curso 2000-2001 en nuestro centro y fue a la vez una llamada de atención (algo hemos hecho bien) y una orden imperiosa (que todo el mundo sepa la noticia). Pero déjenme repetirlo: durante el recreo en nuestro colegio no se jugaba -ni se juega- al Fútbol; se jugaba -y se sigue jugando- al Manobol.

Este hecho, sobre el que me pongo un poco pesado, localizado en aquellas circunstancias de tiempo y lugar (finales del siglo pasado) nos animó a dar un pequeño paso: dar a conocer, con toda la modestia del mundo, nuestro querido “invento”, a un nivel casi familiar: unas jornadas de intercambio de experiencias entre profesores de EF, organizadas por el Centro de Profesores de Valencia, y que tuvieron lugar en la Escuela Normal de Magisterio en el año 2001.

Allí presenté -se acabó el plural de cortesía- un resumen de mi trabajo ante un grupo de compañeros que, espontáneamente, mostraron interés, hacia un juego inédito con un nombre raro. Más tarde, al finalizar la exposición, el interés se extendió hacia aspectos más técnicos y profesionales que humildemente procuré atender entre agradecido y desahogado. Mis colegas presentes en el taller tuvieron la ocasión de ver en una grabación hecha por mí cómo jugaban mis alumnos, de escuchar las explicaciones que di a cerca del reglamento y de practicar el juego en condiciones aceptables en un patio que me reservaron los organizadores. Lo cierto es que fue una actividad enriquecedora para todos. Y yo también hice preguntas: a muchos les pareció correcta, por ejemplo, la selección del material (las características del balón, dimensiones del espacio de juego, etc.) y la regla de los dos toques (actualmente jugamos con tres); detalles que me preocupaban en aquellos tiempos.

El contenido de mi propuesta fue publicado por el CEFIRE (Nau Libres, ISBN:84-7642-648-8, DL: V-3620-2001) en un libro donde aparecen otros trabajos desarrollados en aquellas jornadas, bajo el título de: El Manobol.

Creo que en aquel momento el juego de Manobol dejó de pertenecerme. Es lo que debe de ocurrir con todos los juegos que tienen un inventor.

Por cierto, los juegos y sus reglas no se pueden patentar.

He de reconocer que el esfuerzo divulgativo hecho por mí de mi trabajo ha sido pobre y se resume a lo descrito en párrafos anteriores. Entre tanto me he dedicado a cumplir con mi horario y con mi trabajo en la escuela y desconozco en qué medida se hizo realidad, a lo largo de estos años transcurridos, el objetivo que me propuse. No hice seguimiento alguno de nadie de los que asistieron al taller. No sé como lo adaptaron a sus peculiaridades o gustos.

Enseñé mi juego a otros para alargar y diversificar la lista de sus recursos, que siempre viene bien; me parece que esa era la intención de las Jornadas y de los que participamos en las mismas.

SITUACIÓN ACTUAL.

En muchos colegios e institutos de la zona norte de la provincia de Valencia (L’Horta Nord y Camp de Morvedre) se ha puesto de moda (ver Google) un juego llamado Colpbol. En la prensa local aparecen, de forma esporádica, reseñas que hacen referencia a encuentros de centros escolares, jornadas i “campus” donde alumnos de diferentes edades practican dicho juego.

Todas estas movidas las realiza un profesor de Educación Física que es, actualmente, asesor del centro de profesores de la comarca (www.intercentres.cult.gva.es/cefire/46401670/), llamado Juanjo Bendicho. Dicho profesor se atribuye, en reiteradas manifestaciones desde todo tipo de medios, sobre todo en Internet -donde todo vale-, el invento y la paternidad de este juego: el Colpbol.

Si tenéis ganas de comparar los reglamentos, el Colpbol daría nombre a una de las variantes del Manobol propuestas por mí en el trabajo reseñado en la primera parte de este escrito. De hecho, ya existe una variante (el Pégol) que ha tomado vida propia y que ha sido propuesta por Manuel Martínez (autor de “Educación del ocio y tiempo libre con actividades físicas alternativas” de la Editorial Esteban Sanz) en un libro que aparecerá próximamente. Y allí se hace la siguiente referencia: “El Pégol es una modalidad lúdico-deportiva basada en el Manobol, experiencia presentada por Jorge M. Gallart Pardo en las V Jornadas de intercambio de experiencias de EF” CEFIRE-AMEF-FEADEF en Valencia”. Se trata de una modalidad parecida al Ultimate pero con golpeo de la pelota. Pégol: pe- lota, gol-peo.

Total, el Manobol se está dando a conocer al precio de cambiar de nombre y de padre; y conforme se va alejando de su lugar de nacimiento es modificado levemente para que parezca otra cosa, supongo.

Pero la cuestión es la falta de ética de algunos profesionales que buscan y usan inventos e ideas ajenas -cosa que se puede comprender y admitir-, y las hacen suyas con pequeñas variaciones y, además, cambian y registran los nombres sin ningún rubor.

SORPRESA.

Consultado el registro de asistentes a las “V Jornades d'Intercanvi d'Experiències d'Educació Física”, organizadas por CEFIRE-AMEF-FEADEF de Valencia, a través de su actual asesor de educación física, he sabido que Juanjo Bendicho participó en las mismas como asistente.

Las reglas del Manobol.

1. La regla más importante es que los jugadores deben jugar el balón con las manos, golpeándolo. La mano debe estar abierta, y se puede golpear con la palma o con el dorso, hasta tres veces. No se puede retener ni acompañar la pelota. Son válidos y no se computan los golpeos realizados con el pecho o con la cabeza.

2. El juego se inicia desde el área con un saque del portero. El saque se debe hacer con la mano, con un golpeo. El balón no debe llegar al campo contrario antes de haber botado. Si ello ocurre el otro equipo realizará un saque desde el punto central.

3. El objetivo del juego consiste en conseguir que la pelota atraviese el plano de la portería. En ese caso se consigue un gol. Los goles son válidos sólo si se juega en el campo contrario.

4. El portero puede parar y retener la pelota con cualquier parte del cuerpo. Fuera del área debe actuar como el resto de los jugadores.

5. El juego sólo se interrumpe cuando se produce una falta, cuando la pelota bota fuera de las líneas demarcadoras o cuando se ha conseguido el objetivo.

6. Los saques de fuera y de falta se harán desde el lugar donde se han producido. Cuando la pelota bota tras la línea de fondo el saque se hará desde la esquina. Es obligatorio pasar. No se computarán los goles obtenidos de saque (falta o fuera), excepto los de penalti.

7. Las faltas cometidas dentro del área del portero por los defensores se penalizan con un saque desde el punto de penalti, sin más obstáculo que el portero, debiéndose situar el resto de los jugadores detrás de la pelota.

8. Es fuera de banda cuando la pelota toca el suelo fuera de las líneas laterales. La pelota se pone en juego sobre la línea, desde el punto por el que salió, parada y en el suelo.

9. Cuando se efectúe un saque, los jugadores del otro equipo deben situarse a más de un radio de cuatro pasos.

10. Se consideran faltas:

● Golpear la pelota más de tres veces (antes eran dos).

● Golpear la pelota con el puño o con los pies o las piernas voluntariamente.

● Retener o acompañar la pelota con cualquier parte del cuerpo.

● Impedir el juego de otro jugador.

● El contacto físico injustificado.

● Las agresiones de todo tipo (físicas, verbales).

● Estar en el área del portero contrario cuando inicia el juego.

Agrupamientos y espacios.

El Manobol es un deporte de equipo. El número de jugadores no será inferior a 5 ni superior a 7. La campo de juego es un rectángulo dividido en dos mitades. Son válidas las canchas de fútbol sala, balonmano o baloncesto. El área del portero tendrá forma de U; es decir, dos líneas paralelas unidas por un arco de circunferencia. Se han de marcar dos puntos de penalti sobre los arcos y un punto central.

Material.

El balón ha de ser de goma, sin cámara, de vuelo lento y bote alto. Utilizamos las pelotas con dibujos que venden en las jugueterías.

Las porterías..., a gusto del consumidor. Si quieres utilizar las de balonmano, es tu opción. Te aconsejo que sean un poco más largas.

En cuanto a la justificación pedagágica y didáctica te remito a la publicación reseñada (en: V jornades d'intercanvi d'experiències d'Educació Física).

JORGE M. GALLART PARDO
MAESTRO DE EDUCACION FISICA DEL CEIP “BLASCO IBAÑEZ”
BENIPARRELL (VALENCIA)
46001928@edu.gva.es

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